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Cómo cambiar de ciudad y no morir en el intento – Los 4 pilares de la estabilidad

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Cambiar de ciudad para vivir en la playa suena fantástico, ¿no?

Acostarte escuchando las olas del mar, correr por la orilla en las mañanas, relajarte tomando el sol cuando gustes, beber café mientras disfrutas del atardecer frente al mar, andar en moto en vez de en coche y no tener que evadir el tráfico…

Todo eso es posible cuando vives en la playa, al menos así imaginaba mi vida antes de cambiar de ciudad y mudarme frente al mar; una vida color de rosas y libre de preocupaciones. Sin embargo, a veces no todo es como nos imaginamos.

Si, es cierto que viví todas esas experiencias, pero al mismo tiempo era infeliz, y duré un buen tiempo para darme cuenta del por qué.

A veces necesitamos irnos lejos para encontrarnos; lejos de la ciudad, del ruido y de la gente para poder regresar a donde pertenecemos (a nuestra esencia) refrescados, y eso fue lo que hice hace un tiempo cuando dejé la comodidad de mi hogar en la ciudad para irme a vivir a un pueblo en la playa.

Hacía ya un año que había regresado a mi país de estudiar en los Estados Unidos, donde viví por cinco años, pero al volver a mi casa y vivir nuevamente bajo el techo de mi madre después de tanto tiempo de independencia, fue más difícil de lo que imaginaba.

vivir en la playa

No me malinterpretes, mi madre y yo tenemos una gran relación y nunca tuve problemas de libertad viviendo bajo su tutela, pero al tener que volver a adaptarme a las reglas de la casa y depender nuevamente de ella me hizo sentir que en vez de estar avanzando, estaba yendo en declive.

Me acababa de graduar de la universidad y se suponía que todo iba a ser fácil de ahora en adelante al entrar al “mundo real”. Nunca tuve mente de empleada pero estaba segura de que iba a crear un negocio online y trabajar en él hasta llegar ser libre financieramente.

Estaba negada a buscar un empleo, ya que mi mentalidad de alma libre no me permitía dejarme ser empleada de nadie, por lo que fueron muchos meses que pasé dependiendo económicamente de mi madre, hasta que por fin decidí coger un trabajo en un colegio.

Siempre me han gustado los niños y como el trabajo era en las mañanas, me decía a mí misma que mientras trabajaba en las mañanas, las tardes las iba a dedicar a crear mi negocio online.

Empecé a adentrarme al mundo digital y a crear proyectos web que juraba se iban a convertir en grandes fuentes de ingresos pasivos, pero terminaron siendo totalmente lo contrario. Como eso no funcionó, empecé a ofrecer mis servicios en las áreas de comunicación digital remotamente y enseñanza del inglés por las tardes.

Llevaba ya un año trabajando y ganando bien, pero algo dentro de mí seguía mal. Sentía que estaba trabajando por los fines de semana como todo el mundo, siguiendo una rutina que no me llenaba.

Tenía ganas de irme lejos nuevamente, de cambiar de ciudad, pero no sabía cómo hacerlo.

Quería crear un negocio online pero no me comprometía conmigo misma, ya que tenía miedo de volver a fracasar, y seguía sobreviviendo el día a día sin crear un activo para mi futuro.

Pues claro, ¿cómo puedo crear un negocio si no estoy estable emocionalmente? Pero en ese momento no sabía que la estabilidad emocional lo es todo.

Sin embargo, a pesar de todo esto, mis fines de semana los dedicaba a conocer lugares nuevos de mi país. 

Viajar era lo que me sacaba de la rutina y me hacía sentir libre. Clic para tuitear

Duré casi dos años viajando internamente, pero casi siempre me encontraba frecuentando un lugar en específico, y este lugar es el que luego se luego se convertiría en mi nueva casa: Cabarete, Puerto Plata.

Cambiar de ciudad – ¿Cómo lo hice yo?

Llevaba mucho tiempo pensando que quería un cambio, irme lejos e independizarme. Hasta que un día tomé la decisión de dejar mi empleo en la capital, cambiar de ciudad y mudarme a la playa.

Conseguí un trabajo como profesora de inglés y español en un instituto de idiomas de Cabarete, el cual incluía el pago de la renta de mi apartamento. Como no tenía que pagar renta, contaba con los ingresos que recibía por los servicios que ofrecía remotamente para vivir.

vivir en la playa

Todo parecía estar perfecto, había logrado lo que quería: Un estilo de vida de libertad e independencia, vivir fuera de la ciudad, tener mi propio hogar, y como era un sitio turístico, conocería gente nueva de todos lados. Incluso, ¡mi pareja en ese entonces se mudaría conmigo! 

¿Suena bien no?

Pues este cambio de vida resultó ser una de las peores decisiones que he tomado, pero al mismo tiempo terminó siendo una de las mejores enseñanzas. Aún me encontraba muy inestable emocional y financieramente, y la relación que mantenía con mi novio era muy complicada y tóxica a la vez, lo que empeoró gravemente mi estado emocional.

Llevaba ya unos meses viviendo en la playa, trabajando como profesora de idiomas y como freelance, recibiendo a mi novio los fines de semana, acostándome todas las noches escuchando las olas del mar y saliendo a correr por la playa en las mañanas, hasta que un día todo cambió.

De repente mis clientes ya no querían pagar y el instituto para el que trabajaba me dijo que ya no podía seguir pagando el aquiler de donde vivía. No sabía por qué me estaba pasando todo eso a la vez, hasta que luego lo entendí.

Cambiar de ciudad – Las 4 claves de una vida estable

Llevaba meses haciéndome daño manteniéndome adicta a una relación tóxica y eso era lo que estaba causando la situación de vida en la que me encontraba. Al dedicarle tanto tiempo y energía a esta situación, me quedé sin dinero, sin trabajo y sin hogar. Duré en el pueblo unos meses más viviendo con una amiga, hasta que al final tuve que volver a mi casa en la ciudad.

Mi vida iba en total declive, o al menos así me sentía. Había perdido a mis clientes, mi independencia, a mi pareja, y mi estilo de vida “ideal”.

Pero sin embargo, había ganado algo más valioso que todo eso: Sabiduría. Clic para tuitear

Fueron 6 meses de pasar trabajo, de mucha inestabilidad en todos los sentidos, pero sobretodo de mucho aprendizaje. Soy muy creyente de que todo pasa por algo, y todo eso me tuvo que pasar para yo poder desarollarme y crecer como el ser humano que soy hoy, y lo agradezco.

Aparte de la sabiduría que obtuve, hay algo muy importante que descubrí al dejarlo todo y mudarme a la playa. Ese secreto es lo que debes conocer antes de hacer cualquier gran cambio en tu vida, como cambiar de ciudad.

Este es el siguiente:

Antes de dar el gran salto, debes estar estable en 4 áreas en específico, y estas áreas es lo que Ángel Alegre de ViviralMáximo llama los 4 pilares de la estabilidad: DINERO, RELACIONES, SALUD Y VIVIENDA.

vivir en la playa

Cada uno de estos pilares complementa a los otros. Necesitas dinero para poder comer, relaciones para compartir y combatir la soledad (recuerda, somos seres sociables por naturaleza), necesitas mantenerte saludable física y emocionalmente (esta última era la que más me faltaba), y por último, necesitas un techo donde te sientas cómoda y agradable.

En mi caso no contaba con ninguno de estos pilares durante mi estadía en la playa, por lo que caí en un “hoyo” emocional, o como diría mi gran amiga Gina, en un boquete, del cual no sabía cómo iba a salir.

Es por esto que te recomiendo que antes de realizar cualquier gran cambio en tu vida, como cambiar de ciudad, cuentes con al menos 3 de estos 4 pilares de la estabilidad, porque si cuentas con al menos 3, será más fácil lograr el cuarto.

Aunque mi experiencia viviendo en la playa no fue tan genial como creía que iba a ser, estoy segura de que vivir en la playa pudiese ser hermoso siempre y cuando se esté estable en estos sentidos.

El sonido del mar, el cielo estrellado, la suave arena, el silencio del pueblo, la sonrisa genuina y el lento caminar de la gente, todos estos aspectos pueden aportar al amor por la vida, pero puedes disfrutar aún más de todo esto si por dentro estás en paz.

Cambiar de ciudad y lograr la estabilidad

AMOR Y PERDÓN

¿Cuál es la única verdad?

Pues el amor, y el amor te dará la oportunidad de que conozcas el perdón, lo que te abrirá las puertas hacia la libertad en todos los sentidos.

El primer paso para empezar a sentir un amor propio profundo hacia ti y hacia la humanidad es estando consciente, es decir, entendiéndo tu propósito en la tierra y aceptándote tal y como eres.

Amar es reconocerte a ti mismo en otro. Clic para tuitear

Pero, ¿cómo nos podemos amar, si vivimos con un rencor eterno, juzgándonos a nosotros y a los demás?

Pues con el perdón.

El perdón es una puerta que siempre estará disponible para ti y esperando que la abras. Es lo que te ayudará a convivir en armonía contigo mismo y con la humanidad.

El perdón surge del amor y el amor se obtiene a través del perdón. Uno alimenta al otro.

El perdón surge del amor y el amor se obtiene a través del perdón. Clic para tuitear

Perdónate a ti y al mundo. Pero perdónate de verdad.

Cada mañana es una nueva oportunidad que la vida nos da de empezar de nuevo, de perdonarnos y amarnos como debemos. Inténtalo cada día hasta que te lo creas y lo sientas.

Cuando te perdonas a ti y a otros sientes una paz profunda que nada ni nadie te quita.

Ese es el primer paso hacia amarte eternamente.

Ya una vez te hayas perdonado y empezado a amar, la vida fluirá como quieres, y te darás cuenta que nada externo importa tanto como creías.

¿Cómo logré los 4 pilares de la estabilidad?

Unos meses después de regresar a mi casa en la capital, volví a cambiar de ciudad, y también de país, y esta vez me fui para Madrid, España, donde me encuentro hoy en día graduada de un master en Marketing y Publicidad digital y estableciendo mi negocio online.

El alejarme del ambiente en el cual encontraba me ayudó muchísimo a reencontrarme conmigo misma y a escuchar mi interior.

Cuando nos encontramos en un ambiente tóxico o en un cículo vicioso, o simplemente rodeada de personas inadecuadas, es importante distanciarnos. La distancia nos ayuda a darnos cuenta de lo verdaderamente importante en la vida.

Alejarte no es un escape, más bien, es una oportunidad de encontrarte.

Alejarte no es un escape, más bien, es una oportunidad de encontrarte. Clic para tuitear

Cuando me mudé de ciudad y país, estaba estable en la mayoría de los 4 pilares que menciono arriba, excepto en el emocional el cual logré ya aquí, con la ayuda de un libro que me cambió la vida: “El Poder del Ahora” (The Power of Now) de Eckhart Tolle.

Con este libro el autor me ayudó a entender mi propia existencia y me explicó cómo funciona el universo que habitamos, mostrándome con ejemplos cómo el amor es la base de todo y la solución para dejar de sufrir en la vida.

Con la ayuda de este libro y del yoga, volví a mi esencia y a amarme a mí misma, y con esto ya había conseguido los 4 pilares de la estabilidad.

La próxima vez que sientas que necesitas irte lejos y cambiar de ciudad, asegúrate de que estás en paz contigo mismo y que no careces de amor propio, o por lo menos estás decidido a encontrarlo, y por supuesto, dispuesto a lograr la estabilidad en todos los sentidos.


Y tú, ¿cómo has enfrentado los obstáculos que la vida te presenta?

¡Anímate y déjalos en un comentario!


 

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Gaby G. Periche

Gaby es una emprendedora digital, apasionada por los viajes, el arte, la cultura, los niños, y el Yoga. Ayuda a almas libres a desarrollarse personal y profesionalmente a través de la creación de un negocio digital, con la misión de que puedan construir su estilo de vida deseado.

2 comentarios en “Cómo cambiar de ciudad y no morir en el intento – Los 4 pilares de la estabilidad

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